En el ombligo de la luna

May 22, 2018

A mitad del camino 

me detuve. Le di la espalda al tiempo

y en vez de caminar lo venidero

-nadie me espera allá-

volví a caminar lo caminado.

 

Octavio Paz, " El regreso" (1943)

 

 

Con él me sentí en el ombligo de la luna. Lo abrazaba y tocaba el cielo, sus ojos casi verdes me anunciaban un nuevo paraíso. Un mes de novios. 

 

Para celebrarlo le dediqué un playlist con cinco canciones que auguraban mi buen amor (un playlist que nunca entendió o a lo mejor ni lo intentó). Tenía días sin responder mis llamadas a tiempo, los pretextos para no vernos iban de lo lúdico hasta un dolor cotidiano. Algo pasaba pero no hice caso y seguí; es que el amor te hace tener el ánimo de una estalactita. 

 

Creí en una relación casi perfecta, donde yo no pedía nada y lo daba todo. Una pareja 

donde él mo

 

straba su mejor cara y yo le mostraba sincera la mía. Quizá esa cara no fue la mejor para él. Venía de una relación larguísima que traía tatuada en el inconsciente pero que resultó muy presente. 

 

Dos meses de novios. Él ya conocía mi entorno, sentía que estaba cómodo acercándose a mi espacio, reía, me abrazaba, sus manos tocaban uno a uno los espacios casi olvidados por mí misma. Me devolvía esa paz que mis anteriores relaciones no hacían, sin embargo algo sucedía, él no era él, era una especie de fantasma que se desdibujaba cuando yo intentaba hacer planes, una mueca, luego otra, los besos no los respondía igual, el ánimo de roca puntiaguda empezaba a desprenderse. 

 

No podía seguir.  Bajé de la luna como en una resbaladilla que me colocó ante él con todo el aplomo necesario y le dije: ¿Tienes dudas? Me respondió: ¡Sí! A lo que mencioné: Cuando hay duda, no hay duda. ¡Plop! 

 

De pronto ya estaba en el suelo, con los pies bien plantados. No di un paso más y decidí terminar. Lloré pero ahora tenía la certeza, la roca suave del amor se deshizo; quizá no calculé mi caída, quizá di de más, quizá mi intuición me dijo que el amor está lleno de gestos cotidianos que ahí ya no estaban. 

 

Mi paraíso me colocó de nuevo en la tierra, para valorarme y saber que de esa relación de tres meses no iba a sacar la suave brisa del amor. De nuevo de vuelta al origen, a mis pasos y a agradecer lo que se dio, porque lo que tengo ahora es todo lo que necesito. 

 

 

XOXO

 

 

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